En Zacatecas… Salen a hombros Leonardo Benítez y Federico Pizarro
Crónicas

En Zacatecas… Salen a hombros Leonardo Benítez y Federico Pizarro

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Crónica de Rafael Rojas

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Zacatecas, México. Plaza de toros Monumental. Festival del Recuerdo a beneficio del DIF Estatal. Con poco menos de un cuatro de entrada se lidiaron novillos de Marco Garfias.

Alfredo Gómez El Brillante: Vuelta al ruedo.

Paco Dóddoli: Oreja.

Hernán Ondarza: Vuelta al ruedo.

Leonardo Benítez: Dos orejas.

Federico Pizarro: Dos orejas.

Alfredo Gutiérrez: Oreja.

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Detalles

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Alfredo Gómez El Brillante entró en sustitución del Matador Manolo Mejía, toda vez que sufriera un percance la noche del jueves 3 de septiembre, durante el desembarque del encierro de Boquilla del Carmen, que se lidió  en la primera corrida de la Feria de Zacatecas.

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El Festejo

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Una tarde de contrastes y detalles…

Una tarde de torería, de toros con distintas condiciones y de algunos pasajes que dejaron huella. Leonardo Benítez encontró al mejor ejemplar del festejo, Federico Pizarro bordó el capote y Alfredo Gutiérrez puso el broche con una faena de recursos y personalidad.

Alfredo Gómez El Brillante y Barroco

A Alfredo Gómez El Brillante le correspondió Barroco, un novillo que desde su salida dejó ver una condición andarina, saliendo suelto y recorriendo el ruedo sin terminar de entregarse.

El Brillante comenzó a lancearlo con lentitud y ritmo, intentando fijar a un animal que no terminaba de asentarse. En varas cumplió, aunque sin verdadera entrega: no recargó y terminó por escupirse del peto.

Ya con la muleta, Barroco mantuvo aquella condición andarina. Alfredo tuvo que emplearse para someterlo y hacerse poco a poco con él. Cuando el toro se sintió dominado, comenzó a protestar, calamocheando y soltando derrotes, poniendo a prueba al torero.

Entre las dificultades aparecieron algunos detalles de solera. El Brillante buscó siempre la manera de sacar partido de un toro que no regalaba nada.

Mató recibiendo, dejando una estocada ligeramente delantera y contraria que fue suficiente para despachar a su oponente y de ahí dar una vuelta al ruedo.

Siguió el turno a Paco Dóddoli ante el novillo de nombre Sacristán

“Sacristán” recibió varias varas, pero ninguna tuvo la pelea que se espera de un toro bravo. Más que empujar, daba derrotes de manso contra el peto, dejando clara su condición…

Paco Dóddoli le permitió a Antonio Mendoza realizar un quite, desafortunadamente Antonio sufrió una voltereta y cayó de mala manera, momento de tensión que pudo ser de graves consecuencias por la forma en la que golpeo su cabeza contra el suelo. Afortunadamente salió ileso.

El toro fue un manso peligroso, áspero, de esos que pegan arreones y obligan al torero a estar siempre pendiente de sus reacciones.

Dóddoli entendió pronto que no había condiciones para el lucimiento y se dedicó a lidiarlo y torearlo por la cara, resolviendo con oficio una papeleta complicada.

Dejó una estocada habilidosa, aunque tendida, suficiente para que el toro doblara y se le concediera una oreja

Hernán Ondarza y Campanero

Salió Campanero al que recibió con algunos lances, destacando solo una media que ahí queda. Campanero acudió varias veces al caballo, aunque cada vez que sentía la vara se dolía y se escupía, sin terminar de entregarse en la suerte.

Con la muleta se mostró bronco. Hernán Ordanza comenzó por la vía de la firmeza, con un par de doblones para someter y enseñar al toro quién mandaba.

Una vez dominado, llegaron algunos de los mejores pasajes de la faena: buenas y sentidas tandas de derechazos, algunas ejecutadas con profundidad y temple.

La faena tuvo mérito ante un animal que exigía mando y colocación. Tras varios pinchazos, Ondarza dejó una estocada delantera, caída y atravesada que finalmente hizo doblar al novillo y dar una vuelta al ruedo.

Leonardo Benítez y Pórtico

Pórtico fue probablemente el mejor novillo de la tarde. En el caballo recargó, aunque mantuvo la cara alta, y mostró una movilidad que permitió a Leonardo Benítez desplegar sus recursos.

El venezolano aprovechó las condiciones de su enemigo para construir una faena de buen trazo, encontrando las distancias y aprovechando la movilidad del animal.

Hubo momentos de lucimiento y buen toreo, aunque el toro, conforme avanzó la faena, terminó por rajarse y buscar el refugio de las tablas.

Benítez supo aprovechar lo que tenía delante y redondeó su actuación con una media estocada delantera y un tanto tendida.

La labor fue premiada con dos orejas.

Capitel fue el novillo que le correspondió a Federico Pizarro

Federico Pizarro tuvo uno de los momentos más destacados de la tarde desde el primer tercio. Con Capitel, nos regaló probablemente lo mejor de la tarde con el capote, mostrando variedad, personalidad y gusto.

El novillo acudió a cumplir al caballo, pero sin recargar con la entrega que caracteriza a un toro bravo.

En la muleta, Pizarro realizó una faena correcta ante un animal que pasaba con la cara a media altura y sin demasiada transmisión. El torero tuvo que poner mucho de su parte para mantener el interés.

Una estocada desprendida y tendida fue suficiente.

El público reconoció su actuación con dos orejas.

Alfredo Gutiérrez y Rosario de Plata

El cierre correspondió a Alfredo Gutiérrez con Rosario de Plata, y desde el inicio el torero quiso hacer las cosas con personalidad.

Sorprendentemente, Gutiérrez nos permitió contemplar la suerte de varas en todo su desarrollo al colocar al novillo prácticamente en el tercio del ruedo. Desde ahí se arrancó hacia el caballo, aunque al llegar se escupió y volvió a meter la cabeza, por lo que únicamente recibió una simulación de puyazo.

Permitió a Alfredo Mendoza la realización de un quite para luego el realizar otro que fue variado, pues combino el quite de oro, una escobina, una caleserina y remató con un larga de pintura. Ahí, justo después de ese quite  el toro comenzó a dejar patente cierta debilidad.

Gutiérrez lo notó y supo darle aire antes del tercio de banderillas y, posteriormente, solicitó los palos para cubrir personalmente el tercio no sin antes invitar a banderillear a Jorge Delijorge, compartiendo con él ese momento de la lidia.

Con la muleta llegó una de las faenas más personales de la tarde. Alfredo toreó con los pies despatarrados, buscando alargar las embestidas que el novillo ofrecía especialmente por el pitón derecho.

Por el izquierdo, Rosario de Plata comenzó a protestar y a perder intensidad. Las embestidas ya no tenían la misma fuerza que por el derecho y, finalmente, el novillo terminó prácticamente parado.

Gutiérrez entonces cambió el registro y decidió torearlo por la cara, resolviendo con inteligencia los últimos compases de la faena.

Cerró con una buena estocada que puso fin a su actuación.

Una oreja.

Una tarde de matices

La tarde tuvo contrastes. Hubo toros mansos, ejemplares que acudieron al caballo sin verdadera entrega, algunos con movilidad y otros con evidentes signos de debilidad.

Pórtico fue el ejemplar que mayores posibilidades ofreció y Leonardo Benítez supo aprovecharlas. Federico Pizarro dejó la estampa más destacada con el capote, mientras que Alfredo Gutiérrez puso personalidad y recursos en una faena que tuvo momentos de especial interés.

Por encima de los trofeos, quedó una tarde en la que el oficio, la capacidad de adaptación y la personalidad de los toreros fueron determinantes para sacar adelante un encierro de muy distintas condiciones.

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@RafaRojasC

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