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Por Francisco Quirarte
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Guadalajara, Jalisco. Viernes 16 de octubre de 2026. Plaza de Toros El Nuevo Progreso. Primera corrida de la Temporada Grande. Corrida de las Luces. Noche nublada, con viento, cerca de un tercio de entrada, se lidiaron siete toros -uno de regalo- de la ganadería de Ordaz, encaste Parladé vía Juan Pedro Domecq, propiedad de los sucesores de don Luis Felipe Ordaz Martínez, con edad y bien armados, con exigua bravura y poco fuelle.
Ernesto Javier El Calita: Palmas y silencio con un aviso.
Sergio Flores: Leves palmas y una oreja.
Víctor Hernández: Palmas, Silencio y palmas en el de regalo.
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Detalles
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Antes del paseíllo, se realizó la procesión con la imagen de la Virgen de Zapopan, que fue acompañada por los matadores, subalternos, algunos charros y el servicio de plaza.
Salieron al tercio por sus buenos pares de banderillas, Jorge Delijorge en el primero, y Gustavo Rodríguez en el quinto de la función
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Prólogo
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Hay una noche al año en El Nuevo Progreso, en la que Guadalajara no enciende la luz, la pone. Esta noche, en la cuarta edición de la corrida de las luces, aparte de ver toros, se vino a vivir un ritual, en el que, al apagarse las luces del coso, se encendió la fiesta y comenzó la magia.
La plaza más exigente de México, apagó sus reflectores y se encendieron las velas, apareciendo así, una procesión encabezada por la imagen de la Virgen de Zapopan, en la que el fuego de los celulares, la luz de los ternos bordados unos en oro, otros en plata y algunos en azabache, ofrecieron al horizonte del redondel la luz que solo da el toro bravo, encastado que embiste de con poderío inaudito, protagonizando así, un emocionante espectáculo que iluminó a la afición tapatía.
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El Festejo
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Volvió, Ernesto Javier El Calita, a la que llama su casa, quien por contados momentos pudo realizar su tauromaquia, toreando despacio y profundo, debido a las malas condiciones de su lote. El primero de la noche, un castaño muy agresivo de cornamenta, muy frío de salida, que estuvo calamocheando y pasando con la cara alta, sólo lo bregó sobre piernas en medio del molesto viento que estuvo presente prácticamente en todo el festejo.
Se simuló la suerte de varas consecuencia de la poca fuerza del burel. En el quite, Calita dejó cuatro encomiables chicuelinas. Ernesto tuvo un espectacular inicio con la muleta con dos escalofriantes cambiados por la espalda, para después meter al toro en su muleta.
Desgraciadamente el de Ordaz, siguió saliendo muy suelto buscando el cálido refugio de las barreras desde la primera serie que trazó, lo que fue un constante en su breve labor. Dos series cortas por la derecha sin decir casi nada, cambió a la izquierda y acaso una serie, en la cual le dio las tablas a su oponente, para con firmeza, lograr sumar hasta cinco naturales que remató con largos de pecho.
Volvió a la derecha y apareció una buena serie con mérito que cerró con gran desdén, para después soltar el ayudado y realizar luquesinas con varios enganchones. Se perfiló con el estoque y al encuentro, dejó la estocada caída y trasera pero efectiva. Escuchó palmas Ernesto al retirarse hacia las barreras.
El cuarto de la noche fue un señor toro que de salida recibió fuertes palmas, serio y hermoso castaño con sombrero de charro. Desgraciadamente el viento siguió molestando, sobretodo, en el redondel, por lo que con el capote se fue inédito. Recibió un buen puyazo el toro, que peleó con el montado.
Ya con la muleta, Calita se lo llevó a los medios con pases de tirón y así comenzar su faena con la derecha en una larga serie en la que nunca se confió por las condiciones climatológicas, reponiendo demasiado entre muletazos. Dos series con la zurda en las que el toro dobló los remos delanteros en series poco lucidas.
Una más por el mismo lado, pero sin recompensa alguna, para terminar con la diestra en dos cortas series con mucha voluntad y oficio, pero fue en vano su esfuerzo.
Finiquitó al burel con tres cuartos de acero y tres descabellos, para escuchar un aviso e irse con sepulcral silencio hacia el burladero de matadores. Ernesto tuvo una noche que no pasará a la historia.
Sólida actuación la de Sergio Flores plena de madurez, que se sintió total con el toro serio. Noche en el que el temple, el mando y la verdad, fueron su carta de intenciones. Se la jugó sin mentir, con raza, entrega y valor. Su primero, un toro negro zaino, muy bajito, que desde que salió buscó huir hacia las tablas; poco le pudo realizar con el capote.
Peleó el toro con el caballo, después de recibir un primer puyazo volvió a la carga y desmontó al piquero, al salir de esta escena, arrolló al joven subalterno Gustavo Rodríguez, al que lo golpeó fuertemente, sin herirlo. Fue llevado a la enfermería. En su turno al quite, Sergio intercaló tafalleras con chicuelinas, que gustaron al gran público.
Comenzó por alto su labor muleteril, después suaves trazos y un sabroso trincherazo. Sin prisas, dándole respiro al toro, ejecutó dos series con la diestra muy despatarrado, muletazos templados y largos, rematados con buenos pases de pecho, para recibir fuerte ovación.
Cambió a la izquierda en donde dejó dos series en donde el toro comenzó a perder fuelle, por lo que Sergio, en el terreno corto, a base de insistir, consiguió meritorios naturales. Volvió a la derecha y de nuevo el viento hizo de las suyas, aun así, Flores demostró el buen momento por el que se encuentra, y con oficio y mando sacó trazos de valía, amén de recursos ornamentales, y cerró con ajustadas manoletinas.
Finiquitó a su enemigo de una estocada completa pero caída, que fulminó al toro que cayó sin puntilla. Escuchó leves palmas.
Al quinto, solamente lo bregó con el capote y de nueva cuenta el viento molestó la labor de Sergio. Otro toro serio que se llevó palmas al salir al ruedo, siendo el más potable del encierro. Recibió buen pero breve puyazo.
Brindó al matador Arturo Saldívar, que lo acompañó como representante por esta noche. Vitolina con el compás abierto de inicio, largos muletazos de tanteo y después se fue hasta la boca de riego y de muy lejos citó, acudió el toro con alegría, buen tranco y transmisión. Dos series con la diestra y dos con la izquierda, en trazos con su personal interpretación, obra torera por momentos luminosos, consecuencia del temple y la firmeza.
Con su recia personalidad, haciendo las cosas con sentimiento, acopló las embestidas del toro a su ritmo, y lo llevó despacio, dominado, cuando el viento se lo permitió. Ligó trazos casi sin enmendar, sereno y reposado en hondos naturales, sedeños y templados.
Adornos varios, dosantinas intercalando sentidos pases. Terminó con vertiginosas manoletinas y una estocada entera en buen sitio, que hizo doblar pronto al toro. Fuerte petición, y el señor juez, otorgó una oreja de ley. Dio una aclamada vuelta al ruedo con el trofeo conquistado, el único de la noche.
Se presentó en el emblemático coso de El Nuevo Progreso, el joven santero Víctor Hernández, el cual tuvo una noche con poca fortuna. Inequívocamente demostró su apasionada entrega, su sensibilidad y su gran valor.
Se inclina por hacer el toreo clásico, destacando la firmeza y la quietud, muy vertical, con temple en el trazo y profundidad en los muletazos, que solo por contados momentos lo logró, debido a las pobres condiciones de los tres toros que lidió.
Recibió al tercero de la función de hinojos casi en los tercios, con una valiente larga afarolada, después sólo eficiente brega. El toro recibió dos puyazos.
Brindó el toro de su presentación en Guadalajara, al matador Miguel Abellán -su apoderado-. Un toro con muy poca fuerza, por lo que Víctor comenzó a media altura en sabrosos muletazos de tanteo. En la primera serie, el burel dobló las manos, impacientando a la afición desde un principio de la faena.
Series cortas por ambos lados en que el molesto viento, volvió a poner cuesta arriba la corrida, en este caso, la faena de muleta de Víctor. Con la muleta, en un principio, no encontraba el camino del temple y del mando, el torero le dejaba la muleta hasta que consiguió bajarle la mano, ya más sereno y poco a poco fue enganchando la embestida. Erguida la planta, muleta por delante, aguantando las tarascadas del toro y en un par de ocasiones, aguantó estoicamente, los parones del rajado burel.
Para terminar, ajustadísimas bernadinas que le fueron fuertemente ovacionadas. Media estocada que no hizo efecto, y después, estando el toro pegado a tablas, se fue sobre el ejemplar y colocó una estocada entera que fue efectiva. Fuertes palmas al término de su labor.
El sexto salió resentido de uno de los remos traseros, lo que hizo que Hernández Peñalver, lo bregara sobre piernas. Leve puyazo recibió el débil toro y en banderillas, dos aceptables pares. Ahora sí brindó a la afición tapatía, y a media altura llevó al debilucho burel, que apenas podía pasar.
Tres series con la izquierda en donde el toro volvió a doblar las manos y comenzó a quedarse parado, por lo que Víctor al ver esto, levantó el dedo índice para pedir a la autoridad un toro de regalo. Con dos pinchazos y una media estocada, terminó con la vida del burel que fue pitado en el arrastre.
En medio de este desconcierto ganaderil, apareció un toro de regalo. Los toros de regalo además de resultar ser una bochornosa ventaja, cuando el encierro está saliendo tan mal, Víctor, no tenía caso que apostara por ese toro que iba ser.
El séptimo fue un toro con mucha plaza que fue aplaudido fuertemente de salida. Víctor lo recibió con tres cadenciosas verónicas y el toro en el caballo recibió un leve castigo. Comenzó con alto con la muleta sin moverse un ápice en emocionantes muletazos, un cambiado por la espalda y ajustado remate, para escuchar el fuerte batir de las palmas.
Se fue de la cara del toro y de largo citó, para realizar una aceptable serie. El toro embistió derrotando, sin humillar, para deslucir la labor de Víctor. Dos series por la derecha y dos por la izquierda con poco eco en el tendido, comenzó el viento a flamear la muleta y a por uvas lastimosamente. Con dos pinchazos hondos terminó con su ejemplar.
Ni hablar, fue una lástima por Víctor, que prácticamente se fue inédito y el público guadalajarense se quedó con las ganas de ver en plenitud, a este valiente y buen
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Domingo 18 de octubre
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Se escenificará la quinta novillada de la temporada, con la actuación del rejoneador Emilio Cano y los Forcados Amadores de México, y los novilleros tapatíos, Jairo y Axel López, quienes lidiarán novillos de San Charbel.
Ya les comentaremos.
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- Les recordamos que el calendario de los festejos de los TorosenelMundo, lo hallarán aquí en nuestra sección de Calendario
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