En Aguascalientes…Leo en temple y la mirada de la Gorgona
Crónicas

En Aguascalientes…Leo en temple y la mirada de la Gorgona

Sábado 24 de abril, tercera corrida de la Feria Nacional de San Marcos. Plaza de toros Monumental, menos de media entrada. Se lidiaron toros de Begoña desiguales en presentación y de juego variado, 1ro manejable, 2do débil y sin trasmisión, 3ro malo pitado en el arrastre, 4to arrastre lento, 5to manejable, sexto muy malo.

Leo Valadez: Al tercio y oreja

Diego San Román: Al tercio y palmas

Marco Pérez: Palmas y leves palmas

Detalles:

Desde el tendido cálido se asomó una manta con un texto de protesta, pronto las autoridades se las retiraron.

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 ¿Por qué sigues yendo a los toros? –

Pregunta que muchos me hacen y a veces también lo cuestiono hacia mis adentros

-Porque aún tengo esperanza de volver a emocionarme

Esa es la respuesta.

Sé, soy consciente que casi nunca sucede, que son escasas las veces que el olé sale profundo de mi garganta y al igual que muchos aficionados seguimos regresando al lugar que alguna vez nos hizo inmensamente felices.

¿Que nos tachan de amargados, de revolucionarios, de negativos?

Quizá sí, pero es que hemos amado tanto lo vivido que no estamos dispuestos a no volver a sentirlo, porque alguna vez tuvimos una visión luminosa, una mirada ilusionada pero poco a poco y gracias a que la verdad y la torería se extinguen nos hicimos más duros, más críticos, y la mirada se nos volvió de piedra, las serpientes surgieron de nuestras cabezas, porque la Medusa no siempre fue un monstruo y aunque vengan muchos intentos de salvadores Perseos sabemos que el trasfondo de la historia no es como la cuentan.

Hoy la Monumental vivió una tarde rara, una mezcla agridulce. Primero la grata actuación de Leo Valadez al segundo de su lote, por fin vimos a Leo torear como le gusta, templado y artista. Y por otro lado la valida protesta de un grupo de aficionados que se manifestó al sacar una manta que decía:

“Aguascalientes se merece una plaza seria, una autoridad con rigor y una empresa consciente”

Pronto mandaron a quitárselas, pero ya la habíamos leído, ya les habíamos aplaudido y no solo fueron ellos los que piensan así, fuimos todos, al menos los de la mirada de la Gorgona.

A Leo Valadez le hacía falta verse así ante su gente, relajado, sereno, disfrutándose. La faena de Vida Mia fue completa, bellos y limpios lances a la verónica mientras el toro embestía bien por ambos lados. En los caballos apenas señalado el puyazo. Luego quitó por fregolinas bonitas y bien estructuradas. Cubrió el tercio de las banderillas dejando cuarteos por ambos lados y un par al violín de dentro hacia afuera.

En el tercio final había de ir por todas, no había mañana se le acababa la Feria a Leo y lo sabía, por eso se fue a los medios para citar al astado de rodillas y hacerlo pasar por escalofriantes derechazos, cuatro y de pie el remate por bajo que sacó estrellas de las miradas. Continuó por bajo y por derecha, el astado buscaba la pelea y el torero lo metió a su tela para rematarlo con un muletazo de pecho firme, sereno y largo como la espera del amante.

El astado atento, le cambió Leo los terrenos, por izquierda le citó desde atrás, le dejaba la muleta en la cara, se le quedaba y ahí lo esperaba en el sitio que pesa, hasta rematarlo por arriba.

Leo claro y tranquilo, protagonizando la escena, la pelea de gallos sonó en las alturas y realmente no la necesitaba, ya tenía a la gente en un puño. Continuó por derecha ya eran más contadas las embestidas, algunos muletazos en redondo aguantando de verdad hasta conseguir hacerlo pasar y rematar por alto. Cerró con manoletinas muy ceñidas y remate con el desdén mirando al tendido. Se preparó para tirarse a matar, pero dejó un pinchazo arriba aun así la gente se lo aplaudió. Luego terminó con estocada entera ligeramente caída de efectos rápidos, hubo fuerte petición y le concedieron una oreja. Para el astado un arrastre lento, un tanto exagerado.

Alma Eterna se llamó el primero de su lote que inauguró la tarde al que recibió con dos largas afaroladas de rodillas, el astado se volvía pronto a buscar las telas. Luego chicuelinas y remate soltando la punta del capote. El astado desde esos entonces salía suelto. En varas apenas si le hicieron sangre.

Puso banderillas con eficacia llevándose las palmas de su gente. De muleta comenzó por alto y por derecha, la arrucina y el remate por arriba. El astado metía bien la cabeza, pero mostraba debilidad, Leo se cruzaba para hacerlo embestir, una tanda por ese lado obligándole a pasar, remató con el desdén torero.

Por izquierda lo probó, dos o tres naturales coreados, pero sin lograr aun redondear del todo, regresó a la senda derechista y ahí series de tres o cuatro muletazos y el remate, pero sin esa hondura de arrancar corazones. Algunos en redondo, sin la conexión total. Terminó con manoletinas muy arriesgadas, mató de entera trasera y tendida para que la gente lo invitara a saludar en el tercio.

Diego San Román le tocó en suerte Bravo Corazón, un toro de bonitas hechuras y salida de frente, buscando burladeros. Breve en la capa y desde ahí se notó que la debilidad sería su pecado. Poquitilla vara en la que apenas empujó. Con la muleta lo sacó hasta los medios procedió por derecha a media altura aun sin emocionar, delante tenía un reto duro puesto que las cosas no le pintabas fáciles. Le dio su espacio, pero el astado reculaba, por la izquierda le citó y fue a media altura, le dejó la tela en los belfos y así le extrajo los muletazos, quedándose en el sitio del peligro haciéndole decidir entre su cuerpo y la tela. Continuó por esa línea de muchas cercanías, cruzándose en la cara, unas veces pasaba, otras le arrancaba la muleta desdibujando todo y provocando la no complacencia de la afición que se manifestó con sus silbidos. Mató de entera, trasera y contraria. Sin invitación del público, pero sí de él mismo salió a saludar al tercio.

Su segundo, quinto del festejo de nombre Dulce Cielo salió sin hacer caso a las capas, el torero lo recibió con larga afarolada de rodillas. Luego llegaron las verónicas y el remate al soltar la punta del capote. En varas empujó con fuerza y apenas estaba en ello cuando le levantaron la vara.

Quitó por tafalleroa y chicuelinas, rematando lucidamente con el envés del capote. Con la muleta en la mano se fue San Román a los medios, se puso rodillas en tierra y así se lo paso en cambiado por la espalda, dos ocasiones y de pie remató por alto.

La primera tanda por derecha un tanto acelerada luego se arrancó el toro y se lo pasó por la espalda. Iba poco a poco metiéndole a su muleta, todo a media altura por derecha y el remate por arriba para despedirlo. Una dosis más por ese lado, le dejó a muleta en la cara, tiró de él le hizo pasar, el cambio por delante y el de pecho largo como un suspiro profundo.

Por náurales también lo probó, pero no era el lugar indicado y regresó a la diestra, todo en el centro del ruedo, ahí se puso de rodillas en molinetes, ya de pie muy en el espacio del toro, pero sin esa genuina sensación de dominio si no de estar sobre de él, tomándose de los cuartos traseros y ahí se descompone la partitura, la gente se lo protestó.

Cercanías muchas, el astado ya le punteaba y descomponía la escena. Decreció la emoción, otra vez encima de él, manoletinas arriesgadas y el pase de pecho. Muchas fallas con la espada y se retiró entre palmas.

De Marco Pérez hay poco que contar, sus dos ejemplares sin opciones y él en actitud de llegar, estar e irse.