Sábado 9 de mayo de 2026, Décima corrida de la Feria Nacional de San Marcos. Plaza de toros Monumental, casi media plaza. Se lidiaron toros de Campo Real 1ro, 2do, 3ro y 4to muy chicos protestados de salida, débiles y sosos. El resto fue de Santa Inés justos de presencia, débiles y sin transmisión, el único que era manejable fue el quinto.
Antonio Ferrera: Al tercio y oreja
David de Miranda: Silencio y leves palmas
Isaac Fonseca: Palmas y división de opiniones
Bruno Aloi: Oreja y silencio
Detalles: Al inicio del festejo el picador Mauro Prado se despidió de los ruedos, momento emotivo, dio la vuelta al ruedo entre las notas de las golondrinas.
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¿Cuánto es demasiado? ¿Quién lo determina?
En el toreo como en la vida hay ocasiones que se camina por la cuerda floja, buscando el equilibrio entre lo permitido y lo excesivo, entre lo tradicional y lo sui generis, entre la cordura y la locura.
La línea de la tiza puede cruzarse o no, se corre el riesgo de superar su propia exageración y caer en lo psicodélico, pero ¿Es malo o eso lo vuelve único?
El toreo de Antonio Ferrera es así, una mezcla entre lo clásico y lo barroco, lo sobrio y lo extravagante, lo puro y lo ornamentado ¿Que si gusta o no? Eso es de cada quien, pero de es un hombre con gran sentido de espectáculo, eso no hay duda.
Esta tarde en la Monumental Ferrera se enfrentó a Orgulloso de la ganadería de Santa Inés que hizo quinto del festejo, uno mejor presentado que el resto, al que recibió con el envés de su capote azul, el toro asistió por ambos lados.
Ferrera se subió al caballo para intentar dejar el puyazo en alto, pero más fue la faramalla que los resultados, apenas breve vara adelantada, el toro le embistió poco y el torero perdió la puya.
Donde sí estuvo lucidor y capaz fue en el segundo tercio, tiene dominada a la perfección el previo, la ejecución y la colocación de los palos. Se llevó fuertes ovaciones después de pares en lo alto.
Con la muleta comenzó rodillas en tierra a la vera de las tablas, luego doblones muy toreros y de pie pases por bajo, el cambio de muleta por delante y el muletazo de pecho con toda la seriedad de un torero maduro. Por naturales le esperó y le dio tiempo, pero no era el mejor lado y volvió a la diestra, paso a paso hasta conseguir la tanda y rematarla por alto.
Entre diálogos Ferrera parecía conversar con el toro y consigo mismo, fue interesante ver esa comunicación que hace atrapar a los cautivos y a los recién llegados. Prosiguió por la izquierda en desplantes en la cara, levantando el ánimo de la tediosa tarde que hasta ese momento se había vivido, llegaron muletazos en redondo con tintes de antaño y esa mezcolanza rara entre la seriedad y lo excéntrico.
Todo estaba dado, debía rematar con una gran estocada, pero no fue así dejó la espada entera y caída, la gente se le entregó entre gritos de torero, torero. La petición no se hizo esperar y el juez de plaza, Matador César Pastor se plantó firme y solo entregó un premio, la gente pedía más y esta vez Pastor aguantó las protestas y no la dio. Bien por él y por poner caros los trofeos en esta plaza, porque recordemos que las orejas se ganan con capote y muleta, pero se cortan con la espada y muchos o no lo recuerdan o ni siquiera lo saben. Insisto, bien Pastor por reorientar el camino y este año no regalar al por mayor las orejas.
Por supuesto a Ferrera, acostumbrado a recibir múltiples retazos de toros en esta plaza, se plantó en la arena mirando hacia el palco en evidente desafió, y qué pena porque las orejas se ganan no se exigen ni se mendigan.
Animado por el público dio una vuelta al ruedo, pero no conforme él mismo se dio dos, se dio casi tres vueltas al ruedo en acto innecesario, de mal gusto y de poca torería.
El primero de la tarde llamado Luz de Luna de la ganadería de Campo Real también correspondió a Antonio Ferrera, un animal que salió distraído y sin atender a los llamados de las telas, de inmediato se notó su debilidad, tanto en la breve vara como en los primeros lances.
Brindó la muerte del toro al picador Mauro Prado quien hoy se retiró de los ruedos. Comenzó los trazos por derecha llevados a media altura dado la debilidad mostrada, continuó por ese lado con tandas serias y serenas rematadas por alto. La poca fuerza del toro le obligaba a mantenerlo en pie sin bajarle mucho la mano. Por naturales consiguió pases limpios, trincherazos y remates abajo, toda la labor del torero ante las pocas opciones dadas, ya al final se quedó parado y el torero le obligó a pasar, cerrando las distancias, adornos al final y pases mirando al tendido. La espada no estuvo de su lado, luego de varios pinchazos dejó media estocada caída y perpendicular para escuchar palmas.
El más joven del cartel, Bruno Aloi también se llevó una oreja en el cuarto de la tarde de la ganadería de Santa Inés llamado Bailarín, un toro muy, muy chico que recibió fuerte silbatina de protesta. En varas recibió el multi puyazo y las protestas al picador no se hicieron esperar. En banderillas un caos.
El joven torero tuvo que revertir los malos momentos y con su muleta seria en los primeros trazos por derecha bajándole la mano, el cambio de muleta y el remate de pecho hicieron cantar los olés. Por izquierda con el compás abierto le hizo pasar consiguiendo buenos momentos. El pitón derecho era peligroso y Aloi no rehuyó a la confrontación hasta lograrle pases meritorios, otros en redondo, el astado quería irse a tablas, pero lo sostenía en su tela con verticalidad y valía. Mató de estocada entera en buen sitio para que te otorgaran la oreja.
Con su segundo que hizo octavo de la tarde de nombre Gobernador de Santa Inés las cosas se pusieron muy complicadas, otro toro muy justo de presencia que fue nulo en capas y salió huyendo del puyazo.
Aloi quiso estar en vertical, pero por más que lo intentó no tenía pitones de embestidas francas, al contrario, rebrincaba sin dejarle estar, y si le bajaba la mano al suelo por la debilidad. Pocas veces hemos visto a Bruno en ese plan de querer y querer y no poder, buscó hasta el final cruzándose, incluso arriesgando de más. Lo mejor era irse y hasta la otra. Mató de entera ligeramente caída y se fue en silencio. Para el toro los pitos.
Otro que estuvo en plan de voluntad y valor fue Isaac Fonseca que se enfrentó a Tintorero de Campo Real, un toro muy, muy justo de carnes que apenas cumplió en caras y salió doblando las patas. Fonseca comenzó su quehacer, tardaba en ir a la roja hasta que el toreo le lanzó la montera, este se arrancó y milagrosamente se lo pasó por la espalda en el cambiado ligando con el pase de pecho hasta en dos ocasiones en las que la gente vibró.
El viento molestaba y por el pitón derecho comenzaban las complicaciones, el peligro estaba ahí, pero se quedó tratando de hacerle pasar, lo mismo por naturales, reculaba y a veces lograba uno que otro pase a cuenta gotas. Mejor se fue por la espada dejando varios pinchazos y entera caída. Las palmas para él y los pitos al toro.
El séptimo de la larga tarde de nombre Añorante de Santa Inés también fue justo de carnes, saltó al ruedo sin rematar a las tablas, en varas salía suelto. En el tercio final Fonseca quiso pasarlo por ambos, pero en cuando le bajaba la muleta el toro doblaba. Poco que ofrecer mucho que insistir, por ambos lados lo probó, pero era imposible, alargó la faena y al final muchas fallas con la espada hasta escuchar un aviso, se fue entre los pitos y las palmas.
A quien lamentablemente no vimos ni esta corrida ni en la pasada fue a David de Miranda quien tuvo que sopesar una fuerte protesta por la presencia de su primero toro de Campo Real, misma que continuó toda la lidia. El toro era débil, sin transmisión, soso y el español intentó a media altura sin resultados positivos. Mató de estocada entera en buen sitio y se fue en silencio, pitos para el toro.
El segundo de su lote de Santa Inés fue sosote, débil, apenas empujó en varas. De Miranda se dobló sabroso con él para sacarlo de las tablas, pero ni el toro, ni el viento, ni el propio torero estuvieron a modo. Algunos pases por derecha sin transición, De Miranda sin garra, solo llegó y se fue como fantasma porque ni lo vimos. Tres cuartos de espada caídos para irse entre leves palmas.