En Aguascalientes…El sonido del pasado.
Crónicas

En Aguascalientes…El sonido del pasado.

Viernes 1 de mayo, sexta corrida de la Feria Nacional de San Marcos 2026. Plaza de toros Monumental entrada casi lleno. Se lidiaron toros de Pozo Hondo desiguales en presentación, manejables en general, destacó el lidiado en cuarto sitio que mereció arrastre lento.

Juan Pablo Sánchez: Leves palmas y dos orejas

Diego Silveti: Silencio y silencio

Juan Ortega: Oreja con división y silencio

Detalles:

Al inicio del festejo se rindieron honores a la bandera.

El subalterno Fernando García Jr. saludó en el tercio, premiado por l afición tras dejar dos pares en lo alto.

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Se escuchaba puntual, los vecinos de la zona donde alguna vez existieron los Ferrocarriles Nacionales de México estábamos muy acostumbrados a oírlo, ese silbido largo, profundo y poderoso marcaba las horas de entrada, descansos y salida de los ferrocarrileros. El silbato del taller era parte de nuestra realidad, nos marcaba el tiempo, nos decía el cuándo, nos señalaba el ya es hora.

Ese Aguascalientes ya no existe, pero el sonar sigue en mi mente, si cierro los ojos lo escucho tan claro, tan nítido que me hace pensar que cuando los abra estaré en otro tiempo.

Esta tarde en la Monumental el silbato volvió, un estruendo sacudió con su verdad a los habitantes y visitantes de la tierra de la gente buena, por un momento Juan Pablo Sánchez y su anacronía nos hicieron escuchar hoy el sonido del pasado.

Y retumbó fuerte, hondo, sostenido, Juan Pablo Sánchez marcó el tiempo, nos dijo que el cuándo es hoy y que ésta… su hora.

Tamborazo fue un buen aliado, un cárdeno bonito de presencia al que de salida bregó sabrosamente y se lo llevó a los medios, ahí fue dosificándole las embestidas, en varas no le castigaron mucho.

Sánchez en director de lidia en todo momento, puso orden en el segundo tercio, dio indicaciones, organizó y todo con aire de poder. Brindó el toro al matador David de Miranda que se encontraba en el contra burladero de la empresa.

Y llegado el tercio final comenzó por bajo la primera tanda, remató por alto el astado y le levantaba la cara. El torero le cambió los terrenos, le dejó la muleta en la cara y tirando de él consiguió los pases para rematar por arriba. Por derecha se le revolvía pronto buscando la pelea, se lo pasó terso por ese lado para cerrar con muletazo de pecho lento, largo, profundo saliendo con la sonrisa en los labios, sabiéndose dueño de la situación.

Sin duda 2026 es la feria de Sánchez puesto que vive el mejor momento de su carrera, todo lo que acontece en el ruedo lo disfruta, se siente y se ve sereno, seguro, firme.

Por la izquierda era peligroso, le buscaba las piernas, pero logró dominarle y le hizo pasar en tandas serias, todo en un mínimo espacio de terreno, sin mover las zapatillas, arrancándole tandas templadas, suaves, largas como el tiempo, como el ayer en la memoria.

Por naturales le dio extensión, tersura, los cambios toreros y los remates por alto. El toro se quedaba a medio viaje él le esperaba hasta conseguir ligar los pases, concatenarlos uno a otro para construir una faena de gran calado entre sus paisanos.

Sereno y torero, dominante y emocionante, los olés fuertes del tendido, la pelea de gallos en las alturas y Juan Pablo hacía sonar el silbido de su corazón hasta hacer erizar la piel. Consiguió pases en redondo con respuestas positivas del tendido. Cerró con estocada entera y buen sitio para que se le otorgaran las dos orejas. Para el toro, arrastre lento.

Tahur, fue el primero de la tarde un astado bien presentado que peleaba en las capas. En el caballo cumplió y con la muleta por doblones toreros le llevó. Complicado fue el astado puesto que levantaba la cara, por derecha poniéndole la pierna hasta lograr hacerlo pasar en tanda meritoria, lenta y rematada por alto.

Por izquierda le sacó algunos muletazos poderosos, poniéndose en medio del testuz, mató de media en buen sitio para irse entre leves palmas.

Juan Ortega se enfrentó a Feriante otro de bonitas hechuras que remató en los burladeros, al que le recibió con verónicas tan lentas que paró el tiempo, las manos mecidas y la media que aún seguimos jaleando.

El astado cumplió en varas, se vino una verónica más luego de ello. En banderillas destacó Fernando García Jr tras dos pares bien ejecutados y reconocidos por la gente.

El astado era fijo y atento, apenas le citaba e iba a su muleta a media altura para rematar por bajo con trazos tersos. Le daba el español su espacio y su tiempo, por derecha unos lentos otros descompuestos y por naturales le levantó a mucho la cabeza desluciendo el trazo. Muchos detalles toreros sin que la faena fuera redondeada del todo, cambios y desdenes por bajo para cerrar. Mató de estocada entera caída y contraria, hubo que utilizar el recurso del descabello en el que atinó al primer intento. Hubo petición, el juez la otorgó, pero a unos gustó a otros no. Tomó el apéndice como premio entre división de opiniones.

Parrandero fue uno más justo de Pozo Hondo que salió rematando en tablas y buscando las telas. Legaron las verónicas tersas que no terminaron del todo bien ya que el astado le pisó el capote y todo lo eslabonado se desvaneció.

En el caballo empujó y de muleta el recorrido era poco, se quedaba muy cortito y cuando el torero quería hacerlo pasar doblaba las patas delanteras. Por naturales rebrincaba haciendo incomodar la labor del español, solo algunos muletazos el cambio y el remate por alto. Fallas con la espada para retirarse entre leves palmas.

Fiestero se llamó el segundo de la tarde que correspondió a Diego Silveti un astado más justo de presencia y que salía suelto desde las capas, recibió un leve puyazo en el que apenas cumplió.

En el tercio final comenzó con muletazos por alto, el astado doblaba, luego una tanda por el derecho a mitad de altura, el toro pasaba y pasaba por su muleta, pero en emociones no pasaba nada. Nula transmisión.  Los titubeos, el pie hacia atrás y mejor vámonos a otra cosa. Mal con la espada para irse en indiferente silencio.

Jaleo fue el quinto de la tarde, un toro que se volvía pronto en búsqueda de los vuelos del capote, en varas fuerte el puyazo del que salió suelto. Las gaoneras fue de lo poco que aportó Silveti para las emociones de la tarde, en el tercio de la muleta una primera tanda por derecha, el cambio y el pase de pecho sin hacer jalear a la gente. Por la izquierda contados muletazos, Silveti estaba sin estar, el astado fue manejable, pero en esas muñecas no encontró ni el dominio ni el poder ni nada, no es novedad. Estocada muy trasera y muy caída para retirarse en el olvido del silencio.

Porque hay toreros que hacen sentir, vibrar y querer ver siempre que se pueda y otros que simplemente pasan desapercibidos. Así ocurrió esta sexta de feria, en espera de que nos vuelvan a emocionar, a hacer vibrar, porque nunca perderemos la esperanza de hacerlo, a pesar de todo, a pesar de todos.