En Aguascalientes…El beso del Getsemaní
Crónicas

En Aguascalientes…El beso del Getsemaní

Domingo 26 de abril, quinta corrida de la Feria de San Marcos 2026. Plaza de toros Monumental, casi media entrada. Se lidiaron toros de De la Mora desiguales en presentación, débiles, sosos y mansos a excepción del cuarto que recibió un arrastre lento muy exagerado.

Emilio de Justo: Silencio y dos orejas.

Luis David Adame: Silencio y oreja.

Diego San Román: Silencio y leves palmas.

Detalles: Saludó en el tercio el subalterno Gerardo Angelino que dejó pares en lo alto.

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En la última cena Jesús dijo: “De cierto os digo que uno de vosotros me va a traicionar.”

Consiente estaba el señor que uno de sus discípulos sería quien lo entregaría por treinta monedas de oro, sí, por dinero, treinta miserables monedas y eso bastó para que llegara el beso de la traición disfrazado de amor, como muchos actos que parecen positivos pero que en el fondo sirven solo para beneficiarse unos pocos, haciendo creer lo que no es, manipulando pensares, adornando realidades.

No nos engañemos la fiesta brava en esta tierra también vive su propia traición, pues desde dentro se orquesta la mega campaña Vive Libre que pinta todo de rojo amor, dice proteger, difundir, encauzar, pero cuando sale el que debería ser el verdadero rey, el Mesías, el Dios toro, aquellas promesas se incumplen y saltan por toriles animales chicos, descastados, mansos y débiles que pretenden que los gloriemos.

Esa noche en el Getsemaní llegó el beso en tonos ocres, tierra y rojo como lo pintó Caravaggio en El Prendimiento de Cristo algo similar pasa aquí, pero cuidado que el rojo sangre se puede tornar en negros, porque las felonías te pueden besar la cara.

Emilio de Justo se enfrentó a Arrojado uno muy justo de presencia que hizo cuarto de la tarde, apenas los primeros lances y cae a la arena. En varas provocó el tumbo, pero la debilidad le acompañó, nada más le bajaba la muleta y a la arena. Se lo llevó a los medios y precedió a torearle a media altura, asintiendo para sí mismo.

Con las zapatillas clavadas en la arena lo pasó a su derredor a media altura para rematar por arriba, por izquierda también tuvo que cuidarlo de que no besara el piso. De Justo, dominante lo hizo todo, puesto que sí, el animal embestía, pero sin esa emoción ni peligro. Sonó la pelea de gallos y esta vez fue reprochada por el graderío.

El español dejó el ayudado y así toreó por derecha, haciéndole embestir lento, le dejó la muleta en la cara y a base de llevarlo con tiento le arrancó los naturales, rematando con soberbio pase de pecho. Con la muleta en la diestra se dio por torear suave, mientras que la mano que no torea estaba en total relajación, el cambio y el remate de pecho para que la gente coreara fuerte el olé.

De Justo con técnica, sapiencia y oficio hizo ver mejor al toro de lo que realmente era, transformó su oración del huerto en el inicio de su redención.  Una tanda más por derecha sin moverse y el remate por arriba para cerrar con desplante torero frente a la cara del animal. Mató de un estocadón en lo alto. La gente solicitó los premios que fueron concedidos. Para el toro se escuchó el arrastre lento pero el agrado no fue unánime, porque se escucharon pitos mientras sus restos abandonaban el redondel.

Mientras daba la vuelta al ruedo sacó al ganadero de De la Mora, Luis Alberto Villarreal, pero las protestas fueron sonoras y le mandaron a taparse puesto que la poca afición verdadera de este estado hace brillar solo a quien tiene solera, porque aún existimos los que no rendimos pleitesías así porque sí, no gritamos, ni vitoreamos los besos rojos y no negamos ni una ni dos ni tres veces a quien amamos: El verdadero Toro Bravo.

El primero de la tarde lo lidió De Justo y se llamó Fanfarrón un toro bien presentado de salida alegre, atento buscando capas. Las verónicas lentas y los remates por ambos lados para cerrar con una media muy ceñida.

Fuerte la pelea en varas que tomó en la querencia natural. De muleta comenzó De Justo por doblones toreros y cerrando por alto, luego las embestidas descompuestas, pero consiguiendo hacerlo pasar en actitud aguerrida y sin irse de la pelea. Levantaba los pitones una y otra vez hasta que ya no fue más, se quedó parado y no se le pudo hacer más. Mató de estocada entera, trasera y caída para irse entre palmas.

Luis David Adame se enfrentó al segundo de la tarde de nombre Combativo, al que recibió con verónicas en varas cumplió y el piquero aguantó la vara. Con chicuelinas y revoleras prosiguió el toro asistía a los encuentros, le seguía con la mirada atenta. Con la muleta comenzó su labor con ayudados por alto, el segundo, el tercero y por poco le prende, el toro iba con la cabeza arriba. Luego prosiguió por la diestra llevándolo siempre a media altura, el cambio y el remate. Por izquierda sin mucha conexión con el tendido, muchos pases sin decir nada, sin eso que jala con hilos invisibles el alma. Terminó por manoletinas, mató de tres cuartos de acero caído para irse en el silencio.

Partisano fue el quinto del festejo al que recibió con lances con el envés de la capa. El astado provocó un tumbo y el picador le prendió muy, muy atrás. Recibió otro puyazo, pero en este ya no peleó. San Román tomó su turno a quite y dejó gaoneras y revolera en bella escena, pero el de Aguascalientes no se dejó y quitó por caleserinas y revolera protagonizando ambos toreros momentos intensos y de torería.

Cubrió Adame el segundo tercio, fallas con el primer par por poco cae en la cara del toro, lo intentó otra vez dejando un par muy caído. Otro par por dentro saliendo comprometido y el tercero dejando buen par, pero saliendo otra vez a la corredera y a poco estuvo de ser cogido.

Rodillas en tierra comenzó con muleta en la derecha, rematando por alto, el astado ya doblaba las patas, se lo pasó por derecha, pero esa embestida sosa que ni siquiera alcanza a terminar el viaje en el remate, a duras penas si levantaba la cara, a lo que me pregunto:

¿Estos encierros son los que se merecen estar en la Feria más importante del país?

Los privilegios, cargos y lazos ¿Son suficientes para anunciarse una y otra vez en esta tierra?

Si de los creadores del Vive Libre proviene estos encierros, no, mejor no bese a la afición.

Prosiguió Luis David por ese mismo lado cruzándose mientras el toro rascaba la arena, cuando al fin se daba el encuentro se tomaba de los cuartos traseros y escuchando chiflidos al hacerlo. Por izquierda el astado ya no tenía ni un pase y se fue las tablas. Mató recibiendo y dejó estocada ligeramente caída. Se le otorgó una oreja.

Talismán Azul se llamó el tercero de la tarde para Diego San Román, un toro muy justo de presencia que saltó sin ir en la búsqueda de la pelea, apenas en los primeros lances de tanteo mostró su poca fuerza.

En varas apenas empujó, doblando las patas delanteras de inmediato. Por naturales completamente parado, mansurroneando, nula emoción y transmisión. El torero queriéndole sacar lo mejor pero un animal así no parece ser de bravo. San Román lo intentó por aquí y por allá, su enojo fue evidente cuando fue a cambiar el ayudado por la espada. Mató de estocada caída y se fue en silencio. Los pitos se escucharon para los restos del animal.

Cuenta Cuentos salió como sexto de la tarde, un toro pequeñito, indigno de esta plaza. Comenzó a hacer cosillas de manso, salía suelto, alguna lesión tenía en la pata derecha delantera que fue más que evidente. Lo regresaron a los corrales y salió Cielo de Plata uno muy minúsculo que recibió pitos en su salida. San Román lo recibió con larga afarolada de rodillas al hilo de las tablas. Luego en varas el piquero lo pendió arriba y aunque breve fue lucidor momento.

En banderillas destacó Gerardo Angelino quien se desmonteró en los tercios.

Rodillas en tierra se lo pasó el torero, por alto y los cambiados por la espalda arriesgados, de pie remató con el de pecho. Por derecha algunos finos y el remate, el toro metía la cara, pero sin eso que te impacta, levantándole el testuz para luego salir distraído. Siguió por ese lado, tocando a pitón contrario, pero apenas si iba al encuentro, una tanda por ese lado queriendo justificarse, pero ante esa sosería nadie. Le dejaba la muleta en la cara, pero nuevamente saliendo a buscar a la nada y eso no emociona.  Fallas con la espada para retirarse entre leves palmas. Para el toro los pitos en el arrastre.