En Aguascalientes… Precipitación de primavera
Crónicas

En Aguascalientes… Precipitación de primavera

Domingo 19 de abril, segunda corrida de la Feria Nacional de San Marcos 2026, Plaza de toros Monumental un cuarto de aforo. Tarde muy fría y de viento. Se lidiaron astados de José Garfias y Marco Garfias de escasa presentación, sosos y débiles. También se lidió el primer reserva de la ganadería de Julio Delgado manejable.

Leo Valadez: Palmas y al tercio

Jesús Enrique Colombo: Oreja con protestas y silencio

Alejandro Adame: Palmas y pitos

Detalles:

El subalterno Alejandro Prado recibió palmas en el tercio luego de una buena actuación.

El banderillero Jesús de Nazareth fue llevado a la enfermería a revisión luego de fuerte voltereta.

Antes del festejo cayó una fuerte lluvia y hubo que arreglar el ruedo.

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El mundo se vuelve loco, día a día, poco a poco. Los habitantes del orbe tenemos un poco de culpa, puesto que al no cuidarlo llegan los cambios climáticos y fenómenos como el que vivimos hoy, una lluvia muy intensa en un mes de calor. Inusual pero posible.

Antes del festejo el cielo hidrocálido lloró, lloró mucho y los fuertes aires soplaron toda la tarde incomodando con su aliento gélido a todos quienes querían una tarde clásica sanmarqueña en la Monumental, sol, fiesta, calor, bravura… pero no. El mundo de la tauromaquia local también ha sufrido cambios drásticos, se fue el toro, se fue la bravura y con ello la verdad y la tradición.

Hoy en la Monumental se vivió una precipitación de primavera y no solo por la lluvia si no por el acelere sin relajamiento, sin calma de los procederes de Colombo a la hora de redondear su labor con la muleta. También del Juez de plaza César Pastor que con atolondramiento y falta de reflexión crítica otorgó una oreja de poco peso que al final fue protestada.

Jesús Enrique Colombo tiene detalles importantes y de calidad en su tauromaquia, así lo mostró con capote y espectaculares pares en banderillas, pero cuando la lluvia debía cesar en su revolú interior la calma no llegó. El segundo de su lote de nombre Mi gordo, fue un astado justito de presencia que tuvo una salida de frente, el viento arreció en ese momento, pero Colombo lo llevó por bajo con la capa, luego las verónicas suaves y el remate soltando la punta del capote en bonito momento.

El astado se arrancó al caballo y empujó fuerte buscando la pelea luego el torero venezolano quitó por chicuelinas, revolera y brionesa llevándose las palmas. En banderillas eficaz y contundente, el segundo tercio lo tiene más que dominado y conoce su sentido del espectáculo.

Cuando ya estaba todo puesto para cerrar el círculo el destino, el viento o el ímpetu dijo no. El de Pepe Garfias era el ejemplar que mejor metía la cabeza, no era fácil cierto, había de poderle. Las dos primeras tandas aceleradas y todos pesamos que solo era el inicio que bajaría las revoluciones, pero aquello siguió también por naturales, pases y pases, pero sin esa emoción de conexión con el tendido. Cierto es que el viento fue un enemigo latente toda la tarde, pero aun así no hubo alma relajada. Mató de media espada contraria, el puntillero se lo levantó y posteriormente dobló.

Vendió bien su precipitación, se fue al centro del redondel a festejarse y el Juez se dejó envolver por el aura triunfalista, sin petición mayoritaria otorgó una oreja que Colombo tuvo que arrojar al tendido mientras daba la vuelta al ruedo puesto que se la protestaron.

Y sí, el mundo está un poco loco… y todos los habitantes del orbe taurino hidrocálido tenemos una parte de culpa. Por permitir, por callar, por dejar pasar, por ver todo desde una visión rosa y acaramelada, por dejar que la lluvia nos moje las ideas.

Medio siglo, de Marco Garfias fue el primero del lote de Colombo, un astado que salió suelto y sin emplearse, haciéndole extraños desde el capote. El puyazo apenas señalado. Llegaron las bellas chicuelinas antiguas y el remate pinturero por parte del torero que fue aplaudido.

Compartió el tercio de banderillas con sus compañeros de cartel, ni Adame ni Valadez se lucieron, solo Colombo que dejó un par en lo alto mostrando facultades.

De muleta comenzó por bajo, sereno, esperándole y doblándose sabroso. Las primeras tandas por derecha queriendo mantenerlo en su tela, le daba tiempo paso a paso tocándole apenas e iba con la embestida descompuesta. Por naturales también quiso sostenerlo, pero ahí no había intenciones de embestir, le acortó las distancias le dejó la muleta en la cara, pero fue imposible. La gente se desesperó y le pidió deshacerse de él. Mató de pinchazo arriba y se retiró en silencio.

Leo Valadez se enfrentó en primera instancia a Hermano mío de Pepe Garfias. Se puso de rodillas frente a toriles para pasarlo por larga cambiada, el astado salió del encuentro y se dirigió al burladero de matadores donde remató muy fuerte inutilizándose, ahí mismo fue apuntillado.

Salió en su lugar Fundador de Marco Garfias un astado de muy poca presencia y Leo otra vez se fue a poner de rodillas frente a la puerta de toriles para así lograr una larga cambiada, otra más junto a las tablas. En el caballo apenas si fue y salió débil del encuentro.

Valadez compartió las banderillas con sus alternantes, Colombo dejó un cuarteo por izquierda en lo alto, Adame por el derecho y Leo dejó un par con dificultades.

Rodillas en tierra comenzó su faena con la roja, luego por alto y el astado se volvía pronto, primera tanda por derecha y remate por alto que le aplaudieron sus paisanos. La segunda el astado se quedaba a media altura y el torero resolviendo en la cara por bajo.

Le cambió los terrenos, le dejó la tela en la cara y el astado estaba pendiente de él por el derecho. Se lo llevó al centro y se le quedaba corto, le desprendía la muleta, pero el torero estaba en plan aguerrido. Por izquierda también lo probó, pero las mismas condiciones, apenas si iba a su muleta, salía suelto y sin opciones. Manoletinas ajustadas para cerrar la función, mató de estocada entera y caidilla, tardó en caer y le sonaron un aviso. Se fue entre palmas.

Colorín fue el primer reserva de la ganadería de Julio Delgado para hacer de segundo del lote de Leo Valadez, que nuevamente se fue por todas al centro del ruedo a ponerse de rodillas, saltó a la arena el astado alegre y vivaz, Leo lo quitó por verónicas y remate con revolera sembrando esperanzas para resarcir la fría tarde. El astado era atento a los movimientos, peleó en varas y metió bien la cabeza. Valadez quitó luego por zapopinas de alegrías y color, remató con una chicuelina ligera y revolera para llevarse las palmas de su gente.

Cuando Valadez se disponía a poner las banderillas el astado levantó del burladero al subalterno Jesús de Nazareth quien fue llevado a los servicios médicos de plaza para su revisión.

Leo colocó un par al violín, un cuarteo por derecha y otro par al violín para ser ovacionado por sus paisanos. Luego este astado se lo brindó al matador Héctor Gutiérrez que se encontraba en el tendido.

Comenzó el torero su labor rodillas en tierra, el astado en un principio era atento, se arrancaba pronto, Leo por derecha en la primera tanda, se volvía pronto y él sereno, iba poco a poco pero pronto perdió poder y las patas delanteras a doblarse. El torero le cambió de sitio, uno o dos pases y ya se quedaba. Por izquierda a cuentagotas, unos cuantos bonitos, pero ya estaba muy con él.

Lo demás ya fue a media altura, el astado rebrincaba y Leo ahí queriendo, insistiendo, pero la debilidad ganó. Mató de pinchazo arriba y estocada caída para que la gente lo invitara a saludar en el tercio.

Alejandro Adame se enfrentó a otro astado muy chico de Marco Garfias que salió sin atender a las capas, se escucharon protestas por la presentación, pero como si no pasara nada. El viento también se hizo presente en este tercero de la tarde que apenas si iba al capote. En varas apenas cumple arriba.

Adame quitó por chicuelinas, caleserinas, gaoneras y remate lucidor. Convidó a sus alternantes a poner banderillas, Valadez dejó un par al violín, Colombo un espectacular cuarteo por derecha en lo alto y el propio espada Adame se vio atareado al dejar un par por dentro.

Comenzó su faena de muleta por bajo hacia los medios ante la poca fuerza, por derecha le rebrincaba el débil y soso ejemplar. Adame poco a poco le extrajo algunos pases meritorios por ambos lados, otras veces apenas si los completaba, le dio su tiempo consiguiendo momentos claros y otros muy sucios tomándose de los cuartos traseros, por izquierda le levantaba la cara, pero Adame se quedaba en busca de más, tanto que extendió su quehacer y le sonaron el primer aviso. Quiso matar recibiendo, pero dejó un pinchazo trasero sin soltar, sonó el segundo aviso. Al final después de muchas fallas con la espada se retiró entre palmas.

El cierra plaza de nombre Secretario de José Garfias fue otro minúsculo indigno de esta plaza, con este Adame lanceó a pies juntos pero el viento de la noche ya arreciaba y todos pensaban en la salida y el café. En varas apenas si fue. En banderillas destacó Alejandro Prado quien se desmonteró en el tercio.

De muleta medios pases, sin profundidad, el viento, las condiciones y todo en contra para el más joven de los Adame, el ambiente frío, desesperante apoderó del momento. El joven extendió de más su labor, se tiró a matar fallando en múltiples ocasiones hasta escuchar dos avisos y retirarse entre abucheos.