La primera tarde taurina en la Monumental Plaza de Toros Monte Carmelo, en Huallanca (Bolognesi, Áncash), quedó marcada por un dramático percance que conmocionó a los aficionados. El matador español Jordi Pérez “Niño de las Monjas”, quien viene realizando campaña en el Perú, sufrió una grave cornada en la garganta, una de las zonas más delicadas del cuerpo.
Tras la violenta cogida, el diestro fue trasladado de inmediato a la posta de salud de Huallanca; sin embargo, esta se encontraba cerrada, por lo que no pudo recibir atención médica. Debido a la gravedad de la lesión, fuentes cercanas indican que fue estabilizado bajo la orientación, mediante videollamada, del Dr. César Baltazar, para posteriormente ser evacuado de urgencia hacia la ciudad de Huaraz, en un recorrido de aproximadamente tres horas.
Durante su salida a pie desde el ruedo hasta la ambulancia, Jordi Pérez presentaba una abundante hemorragia, generando momentos de enorme angustia entre los aficionados y quienes presenciaban la emergencia.
Esta feria reúne cuatro tardes taurinas y anuncia la lidia de más de 65 reses, promocionadas en los carteles como “toros de casta” o “toros bravos”. Sin embargo, este lamentable suceso vuelve a abrir el debate sobre la realidad de algunas plazas del Perú, donde no solo se anuncian características del ganado que luego no siempre se reflejan en el ruedo, sino que también persisten deficiencias en aspectos fundamentales de la seguridad.
Es inaceptable que un festejo taurino de esta magnitud no cuente con una enfermería debidamente equipada o con un establecimiento de salud operativo y cercano que pueda atender una emergencia de la gravedad que implica una cornada. Quienes organizan un espectáculo donde los toreros arriesgan su vida tienen la responsabilidad de garantizar las condiciones mínimas de asistencia médica, con personal capacitado, ambulancia y protocolos de evacuación eficientes.
Lo ocurrido en Huallanca trae inevitablemente a la memoria el grave accidente sufrido por el novillero Renato Motta hace algunos años, un episodio que abrió un profundo debate sobre la necesidad de reforzar la seguridad sanitaria en los festejos taurinos. Las tragedias no deben olvidarse; por el contrario, deben servir para exigir que todas las plazas de toros cuenten con una ambulancia equipada, una enfermería en funcionamiento y médicos capacitados para actuar de inmediato ante cualquier emergencia.
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Conversación con el doctor Baltazar
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Estuvimos en conversación con el doctor Baltazar nos comenta lo siguiente: La cornada sufrida por el matador no afectó arterias, venas ni vasos sanguíneos de importancia, y tampoco comprometió la tráquea. La lesión ha sido calificada como grave, aunque se encuentra controlada y su evolución no ha presentado complicaciones mayores hasta el momento.
Asimismo, se informó que el diestro no necesita asistencia con tubo para respirar, debido a que la cornada comprometió únicamente tejido muscular. El sangrado fue de intensidad moderada y permanece bajo observación médica para seguir de cerca su evolución.
Desde este medio expresamos nuestra solidaridad con Jordi Pérez “Niño de las Monjas”, deseándole una pronta y completa recuperación. La Fiesta Brava necesita toreros valientes, pero también plazas que estén preparadas para proteger sus vidas cuando ocurre un percance de esta naturaleza.
Video de la cornada: https://www.facebook.com/reel/1010898465099413/?s=single_unit
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- Les recordamos que el calendario de los festejos de los TorosenelMundo, lo hallarán aquí en nuestra sección de Calendario
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