Novillada en Aguascalientes
Crónica

En Aguascalientes… El color de la pasión

Aguascalientes. Domingo 15 de Febrero 2026. Primera novillada de la temporada, Plaza de toros San Marcos más de media plaza. Se lidió un encierro de la ganadería de Campo Hermoso, desiguales en presentación y de poco juego.

César Ruiz: Al tercio y oreja

Gustavo García "El Solito": Oreja y oreja

Vladimir Díaz: Silencio

Julio Ventura "Venturita": Al tercio.

Prólogo

Ciento treinta años cumple este año la Plaza de toros San Marcos, generaciones y generaciones han poblado sus tendidos en búsqueda de sentir la magia del toreo, miles de gargantas han coreado los olés y cientos de toreros han pisado su ruedo en pos de un sueño.

El tiempo y el toreo han cambiado, como si fuese una película de antaño del blanco y negro al color, del cinematógrafo hasta las cámaras de alta definición, de los toreros de otrora hasta los novilleros de hoy.

Pasado y presente, el romanticismo de antes y la realidad actual, cada cual con su aire y con su esencia. Y aunque pocas veces sucede, lo que hoy vivimos en la centenaria plaza tuvo ciertos guiños de otra época, reminiscencias, evocaciones, pero esta vez utilizando la transición al color, al color de la pasión.

El Festejo

Y eso precisamente tiene el joven Gustavo García "El Solito": pasión, deseo y actitud. Lo mínimo que debe tener un novillero, pero a estas alturas en el tiempo de los extremos cuidados y los mimos a los que sueñan con ser toreros, ya no es tan común encontrar en aspirante a torero que quiera salir a darlo todo por todo en una sola tarde, apostando sus cartas, quemando los barcos.

El Solito en Aguascalientes
El Solito recibe con largas cambiadas de rodillas frente a toriles. Foto: Carlos Muñoz

Con el segundo de la tarde de nombre Cachete, el novillero poblano le recibió con largas cambiadas de rodillas frente a toriles, aguantando el fuerte golpe que se llevó en una de ellas, pero la escena tenía que seguir y pronto volvió a repetir las largas ahora al hilo de las tablas.

Verónicas con salero y la media dibujada, el novillo para ese entonces tuvo movilidad. En varas el de Campo Hermoso cumplió. Luego El Solito lo quitó por chicuelinas antiguas y revolera que desprendió alegres colores al viento.

En el último tercio los cambiados por la espalda fueron de esos que te hacen contener la respiración y así lo supo aquilatar la afición hidrocálida. El novillo arrancaba alegre a la tela y por derecha el torero se lo pasó en tanda tersa y suave, los olés fueron la respuesta.

A pesar de que se le colaba feo por ambos lados se quedó en la línea del peligro, donde todo se define, el sí o el no y El Solito eligió el sí quiero, pasándoselo en redondo, obligándole a seguir su muleta despertando al miedo.

Fue ahí donde nos hizo recordar a toreros de otros tiempos, incluso a los de hace veinte años, de esos que salían con sin un mañana, si contratos pactados o apoyos de empresas, esos que soñaban, entre ellos a su padre Gustavo García "Solo" a quien también vimos triunfar en esta plaza.

Naturales en San Marcos
Naturales con temple que despertaron los olés en San Marcos. Foto: Carlos Muñoz

No faltaron los sustos al perderle la cara, pero regresó con firmeza para cerrar su labor con serias manoletinas en las que también se le quedaba, pero el joven no movió las zapatillas de la arena. Para cerrar su labor dejó una estocada delantera y un tanto caída, aun así, la gente solicitó el premio y el juez lo otorgó.

Esto le dio el derecho de lidiar el sexto de la tarde que se llamó Suertudo, un astado justo de presencia al que el novillero recibió con largas afaroladas de rodillas frente a tablas, luego protagonizó una bella escena al quitar hasta ocho chicuelinas y el recorte torerísimo.

Con la muleta Gustavo García tardó en acoplarse con el novillo, que se revolvía pronto y los derechazos se concatenaban, pero sin el temple que hace corear el olé. La estocada fue entera y en buen sitio, así llegó la segunda oreja que le permitió abandonar el coso a hombros de la afición.